28 de marzo de 2025

Dedicación: entregar tiempo a un sueño

En los posts anteriores de la secuencia “Los valores son nuestra mejor arma” hablamos de la pasión, ese motor que enciende nuestros sueños, y de la acción, la chispa que nos permite iniciarlos. En este, nos centraremos en la dedicación, que es quien los sostiene en el tiempo.

Si pienso en mi madre, su implicación es lo primero que me viene a la cabeza. Su entrega al cuidado de mis hermanas, de mí, de mi padre, de sus padres y de todo su entorno fue, para mí, un modelo de lo que de verdad significa darse sin medida, sin condiciones y sin pedir nada a cambio. Su ejemplo me ayudó a entender lo que supone dedicarse de verdad a una causa, a una persona o a un sueño.

Esa misma dedicación es la que vi en Rafael Nadal y su tío Toni frente a su propósito deportivo desde que les conocí. Su capacidad de trabajo, siempre con la finalidad de mejorar, era impresionante. Aprovechaban cualquier momento para centrarse en desarrollar algún aspecto que les acercara un poco más a su meta.

Cuando más trabajo, más suerte tengo

También percibí esa dedicación en los integrantes del grupo de jóvenes jugadores de competición que entrené durante años. Sabían lo importante que era, en su etapa, compaginar la competición con los entrenamientos. Gracias a su entrega lograban cerrar la temporada con un gran número de partidos, combinados con intensas sesiones enfocadas a mejorar aspectos concretos de su juego, estuviéramos o no en plena competición.

O como hizo David Vega, quien en su etapa en torneos Futures compaginó con el mismo empeño la modalidad individual con la de dobles, aún sabiendo que eso multiplicaba su dedicación. Pero también era consciente de que, gracias a esa entrega extra, aumentaban sus posibilidades y su crecimiento.

No cuentes los días, haz que los días cuenten

En todos estos casos, la dedicación era una forma de estar y de vivir el camino. Suele ser silenciosa, muchas veces invisible, pero es sin duda un indicador que marca la diferencia. Especialmente cuando se acumulan las dificultades, cuando las cosas no salen como esperábamos… es ella la que sostiene el sueño vigente.

La dedicación no garantiza el éxito, pero sin ella, es imposible

En el próximo post hablaremos del siguiente valor esencial en este camino: el coraje. Porque cuando hay que seguir adelante, incluso en medio del miedo, hace falta valentía.

19 de marzo de 2025

Acción: Iniciar un Sueño

En el último post hablábamos sobre la Pasión, ese fuego interno que nos impulsa a soñar con algo más grande. Pero la pasión, por sí sola, no es suficiente. Sin acción, un sueño nunca empieza a hacerse realidad.

La acción es el puente que conecta la pasión con la realidad. Es lo que separa a los que hacen que las cosas sucedan de los que se quedan esperando el momento perfecto para comenzar.

Muchos se quedan atrapados en esa espera, convencidos de que algún día llegará la oportunidad ideal para actuar. Pero la realidad es que el momento perfecto nunca llega. Por eso, después de la pasión, el siguiente paso inevitable es la acción.

“No puedes aprender a nadar desde la orilla.”

A los 18 años tenía claro que el tenis era mi pasión. Sabía que quería que mi vida girara en torno a ello, pero en ese momento no tenía certezas, solo un deseo. Entonces comprendí que si no hacía algo, ese sueño nunca dejaría de ser solo una ilusión.


Decidí actuar. Me formé como entrenador gracias al Registro Profesional de Tenis y empecé a dar clases. No tenía claro hasta dónde llegaría, pero ese primer paso cambió todo.

No siempre conté con el apoyo y la comprensión de todos. Recuerdo una anécdota que marcó mis comienzos. Cuando decidí dejar las clases de refuerzo de matemáticas, mi profesor, un hombre mayor ya jubilado, no daba crédito a mi decisión. Para él, cambiar sus clases por el tenis era un error. En una ocasión, incluso comentó a mis padres: “El tenis no le va a dar de comer.” Nada más lejos de la realidad. Mientras las matemáticas no despertaban mi interés, el tenis sí lo hacía, y con mucha intensidad.

Más adelante, creé la primera Escuela Municipal de Tenis en mi pueblo. Había dudas, obstáculos y opiniones en contra, pero el proyecto siguió adelante. No porque fuera fácil, sino porque una vez das el primer paso, parece que todo empieza a moverse.

Pasados unos años, afronté el reto de empezar a trabajar en el Programa de Tecnificación de Tenis de mi provincia, donde entrenaban los mejores jóvenes tenistas. Hubo críticas; mi inexperiencia como jugador y entrenador de competición daba pie a ello. Pero, una vez más, la ilusión y la acción jugaron un papel importante.

Lo mismo ocurrió cuando tomé la decisión de dar por cerrada mi etapa en el Programa de Tecnificación y lanzarme al vacío en mi propio proyecto de Tennis Coaching, en busca de nuevos desafíos que me permitieran seguir creciendo y acercándome a mis sueños.

Mirando atrás, pienso en qué habría pasado si no hubiera ido tomando esas decisiones. Si hubiera esperado a tener más experiencia, a contar con más apoyo o a tener la certeza absoluta de que iba a salir bien. Seguramente, habría dejado pasar muchas oportunidades y mi camino habría sido completamente diferente.

Por eso, el mayor aprendizaje que me han dejado estas vivencias es este: la acción no garantiza el éxito inmediato, pero la inacción garantiza que nada cambie.

“Un gran viaje empieza con un primer paso.”

Sin embargo, actuar una vez no es suficiente. No basta con dar un paso y esperar que todo encaje por sí solo. Aquí es donde entra el siguiente valor esencial: la Dedicación. Temática del siguiente post 😉

💬 ¿Recuerdas un momento en el que tomar acción marcó la diferencia en tu vida? Me encantaría leer tu historia.

14 de marzo de 2025

Pasión: Desear con intensidad un sueño

Tener propósitos es necesario en la vida. Pero para que cobren forma y color, hace falta una energía que los impulse y los haga imparables. Sin pasión, un sueño se convierte en una simple idea; con ella, se transforma en un motor que nos mueve día tras día.

Desde pequeño, el deporte ha sido una parte esencial de mi vida. Jugué al fútbol en el club de mi pueblo desde los 7 hasta los 17 años, y aunque con el tiempo mi camino se orientó hacia el tenis, fue en aquellos primeros años donde entendí el verdadero significado de la pasión.

Mis primeros entrenadores no eran profesionales del fútbol, pero tenían por encima de todo una gran ilusión, que se reflejaba en cada palabra, en cada entrenamiento, en cada partido y en cada gesto. No solo nos enseñaban a jugar, vivían el fútbol con nosotros, nos transmitían su emoción y nos hacían sentir que cada momento importaba y que cada esfuerzo tenía un sentido.

Aquella vocación sin reservas quedó grabada en mí. Comprendí que no se puede avanzar en el deporte, ni en la vida, sin un deseo ardiente de progresar. Sin pasión, el talento se apaga y el esfuerzo pierde sentido.

Ya siendo yo entrenador de tenis, Toni Nadal, uno de mis mentores, me lo expresó con claridad en muchas ocasiones: “No concibo destacar en una profesión sin una gran dosis de pasión.

Al igual que Luis Mediero, otro de mis formadores, quien con su actitud diaria en todo lo que hacía, sin duda me la transmitía.

Por ello, siempre he intentado aplicarme este principio en mi día a día. La pasión no es algo que simplemente aparece, es una llama que debemos alimentar y cuidar.

A lo largo de mi trayectoria profesional como coach, he visto cómo la ilusión marcaba la diferencia entre los jugadores que realmente avanzaban y los que se quedaban en el camino.

Rafael Nadal, ya desde sus inicios, probablemente sea el mejor reflejo de lo que estamos hablando. Acompañarlo en algunos de sus primeros torneos Futures y Challengers me permitió ver de cerca el fervor con el que vivía cada punto, cada partido, cada entrenamiento, cada conversación… Pude apreciar la conexión profunda entre lo que deseaba y lo que hacía.

De la misma forma, cuando dirigí un grupo de jóvenes tenistas, inicialmente formado por Pedro Clar, Nacho Coll, Agustín Boje y Pablo Martín, al que más adelante se incorporaron Andoni Vivanco y Javier Martí, vi claramente que el talento sin vocación terminaba esfumándose. Pero cuando a este se le sumaba el entusiasmo, incluso tras los reveses, el progreso era inevitable.

Lo mismo ocurrió con David Vega, con quien llevo trabajando más de una década. Su pasión e intensidad con la que vive lo que hace han sido siempre el pilar de su crecimiento. Vivir con la motivación de llegar lejos fue, sin duda, la energía que, junto con su talento, lo llevó a alcanzar el puesto 28 del mundo en dobles.

La pasión es el primer impulso de un sueño.

Un sueño sin pasión se desvanece cuando el deseo es débil. Pero cuando la pasión es fuerte, se convierte en un impulso que nos hace progresar sin descanso. Nos empuja a entrenar cuando estamos cansados, a insistir cuando las cosas no salen bien y a buscar siempre una forma de mejorar.

La ilusión genera la energía que nos mueve hacia nuestros sueños.

💬 ¿Qué despierta en ti esa pasión inquebrantable? Cuéntamelo en los comentarios.

8 de marzo de 2025

Cómo el sueño de regresar a Wimbledon me guió

La necesidad de un propósito se vuelve evidente cuando miramos más allá de la rutina diaria y nos detenemos a pensar en lo que realmente nos impulsa.

Necesitamos un norte claro que nos guíe, una brújula que nos oriente en los momentos de incertidumbre. Sin él, nuestra vida puede convertirse en un barco a la deriva, arrastrado por las corrientes del día a día, sin un rumbo definido.

Hace unos años, durante un curso de tráfico para recuperar puntos del carnet de conducir, escuché una historia que dejó una profunda huella en mí.

Un joven nos compartió cómo, tras un accidente de moto que lo dejó tetrapléjico, su vida cambió radicalmente. Aunque el accidente no fue su culpa, la falta de protección en su columna vertebral marcó su destino para siempre.

Antes del accidente, su mayor sueño era ser fotógrafo deportivo profesional. Su vida giraba en torno a esa pasión y, de hecho, el día del suceso había estado trabajando en un campeonato del mundo de automovilismo.

Sin embargo, el momento más devastador para él no fue despertar del coma y darse cuenta de que no podía moverse, sino cuando comprendió que su sueño se había desvanecido. Ese vacío fue más doloroso que la propia pérdida de movilidad.

Con el tiempo y mucho esfuerzo, logró reconstruir su vida con la mayor independencia posible. Descubrió que podía inspirar a otros compartiendo su historia y comenzó a dar charlas motivacionales. Esta nueva misión se convirtió en su faro, demostrando que, incluso en los momentos más oscuros, siempre es posible encontrar un propósito.

Esta historia me hizo reflexionar sobre la importancia de tener siempre una meta que nos impulse. Sin una dirección clara, nos perdemos en la rutina. Con un propósito definido, somos capaces de navegar incluso por las aguas más turbulentas.

Mi sueño de volver a Wimbledon

En 2006, gracias a Rafael Nadal, pude conocer de cerca lo que era un Grand Slam. Rafael se había clasificado para su primera final de Wimbledon y su padre me llamó para invitarme a ir.

Sin dudarlo, me organicé y viajé a Londres. Estaba emocionado: iba a conocer el escenario que me había cautivado de niño, cuando un sábado por la tarde vi en televisión una de las legendarias finales en la catedral del tenis entre Martina Navratilova y Chris Evert Lloyd.

Aunque mi estancia en el All England lawn Tennis and Croquet Club fue breve (solo estuve el domingo de la final entre Nadal y Federer), fue lo suficientemente intensa como para que tuviera claro que algún día quería regresar. Pero esta vez, quería hacerlo como coach, acompañando a un jugador que dirigiese en su proceso como profesional.

Este sueño se hizo esperar. Aunque en 2008 volví junto a Nacho Coll, quien disputaba unos futures en Londres, y tuvimos la oportunidad, gracias a una llamada a Toni Nadal, de entrenar con Rafael en la pista 14, un día antes de que jugara y ganara su histórica final de Wimbledon.

Pero no fue hasta 2022, dieciséis años después, cuando finalmente regresé en el rol que siempre había soñado. David Vega, con quien llevaba una década trabajando incansablemente, se clasificó para el cuadro final de dobles de Wimbledon junto a Rafael Matos.

Llegaron hasta octavos de final, lo que nos permitió vivir el torneo durante toda una semana. Como podéis imaginar, fue una experiencia inolvidable.

💡“Los sueños tardan en cumplirse, pero cuando llegan, la satisfacción es indescriptible.

💬 ¿Qué opinas sobre la importancia de tener siempre vivos los propósitos y sueños? Me encantaría conocer tu perspectiva. ¿Tienes los tuyos definidos?

28 de febrero de 2025

Tranquilidad más que Absoluta, Rafael

El pasado 10 de octubre, mientras veía el vídeo en el que Rafael Nadal anunciaba su despedida del tenis profesional, sentí un torrente de emociones. Sorpresa, tristeza, alegría, nostalgia, … Pero, sobre todo, admiración.

No es solo porque se despida un jugador irrepetible, sino porque se despide con la misma filosofía de vida con la que siempre jugó:

“Me voy con la tranquilidad absoluta de haber dado el máximo y de haberme esforzado en todos los sentidos.”

Qué gran verdad.

Estas palabras no son solo una despedida, sino la confirmación de algo que siempre ha sido su esencia: darlo todo sin guardarse nada. Y lo dice con la autoridad de alguien que, con la cabeza bien alta, sabe que cumplió con su propósito.

Esta mentalidad no surgió de la nada. Siempre estuvo ahí.

Y yo tuve la suerte de presenciarlo en muchas ocasiones.

Un recuerdo en El Espinar

En agosto de 2003, acompañé a Rafael Nadal al que sería su último torneo Challenger, en El Espinar, Segovia. Tenía 17 años y ya era el número 50 del mundo. Venía de jugar sus primeros torneos ATP en tierra, alcanzando incluso las semifinales en Umag, donde perdió ante su amigo Carlos Moyá.

Pero en El Espinar, la adaptación no fue fácil. El cambio de condiciones era brutal: del nivel del mar y la arcilla lenta de Umag, pasó a los más de 1000 metros de altitud y las pistas rápidas de Segovia.

Su debut fue un partido durísimo, a tres sets. Y algo en él me llamó la atención.

Al día siguiente, entrenamos bajo un sol abrasador. En un descanso, me acerqué a él. Sabía que lo que iba a decirle no era fácil. Rafael era un prodigio, acostumbrado a recibir elogios. Pero sentí que debía decírselo:

—Rafa, ayer noté algo que nunca antes había visto en ti. Hubo un par de bolas en las que no arrancaste a por ellas. Siempre luchas hasta el último instante, incluso cuando parece imposible. Pero ayer, por primera vez, dudaste.

Rafael no lo negó en ningún momento. Me miró, pensativo, y respondió con humildad:

—Colombo, llevo varias semanas compitiendo en torneos ATP en tierra y estoy bastante cansado. Estas condiciones son diferentes. Igual ni tendría que estar aquí, podría estar en casa, en la playa de Porto Cristo con mis amigos. Pero adquirí el compromiso de jugar aquí y lo más honesto siempre es cumplir mis compromisos.

Lo entendí perfectamente. Era normal que sintiera ese desgaste.

—Claro, Rafa —le dije—. Es completamente lógico. Pero solo te lo menciono porque luchar cada bola hasta el final es lo que hace que tu tenis sea especial. Gracias a ese empeño tuyo, llegas a bolas impensables.

Hizo un silencio. Me di la vuelta para volver a la pista y, justo antes de alejarme, escuché su respuesta:

—Tienes razón, Colombo. Gracias por decírmelo. Tranquilo, que no lo volverás a ver. Seguiré luchando, dando mi máximo, esforzándome como siempre en todas las bolas.

Así lo dijo. Y así lo cumplió durante toda su brillante carrera.

Responsabilidad hasta el final

En su vídeo de despedida, Rafa dice:

“No he sido capaz de jugar sin limitaciones.”

Refiriéndose a sus últimos dos años de lesiones, de lucha contra el tiempo y el desgaste acumulado. Cuánta admiración siento por él al oír estas palabras. Porque, como siempre, se hace responsable de su realidad. No busca excusas ni lamentaciones. Nunca lo ha hecho.

Me alegra enormemente que haya podido elegir su escenario de despedida: la fase final de la Copa Davis, la misma competición en la que, hace 20 años, jugó su primera final defendiendo los colores de España.

El mensaje de 2004

Recuerdo perfectamente aquella noche de diciembre de 2004, 20 años atrás.

Era miércoles. Recibí un mensaje de Rafa:

“Colombo, no te vayas a dormir aún, que en un rato te llamo. Tengo algo que contarte.”

Me quedé expectante. Intuía que era algo bueno, pero algunas dudas tenía.

Al rato, sonó el teléfono.

—Colombo, han venido los capitanes y me han dicho que cuentan conmigo para los partidos de individuales.

Estaba eufórico. Había conseguido su objetivo de corto plazo: ganarse ese puesto, a pesar de su juventud. Pero, tras la euforia inicial, empezó a sentir el peso de la responsabilidad.

—Desde que llegué a la concentración, he luchado por ganarme este puesto. Pero ahora que sé que cuentan conmigo, me invade una enorme responsabilidad.

—Tranquilo, Rafa. Si cuentan contigo, es porque estás preparado. Ya lo verás.

Y así fue.

No quiero terminar este escrito sin expresar lo afortunado que me siento de haber vivido momentos inolvidables junto a Rafael Nadal.

Mi agradecimiento hacia él, su padre y, sobre todo, su tío Toni, es enorme. Me permitieron acompañarlo en algunos torneos en una etapa clave: la transición de junior a profesional.

Nunca olvidaré esos años.

Y al escuchar su despedida, solo puedo decir una cosa:

Mil gracias, familia Nadal.

Este artículo fue publicado originalmente en La Razón. Me encantaría saber tu opinión: ¿qué valores crees que han hecho grande a Rafael Nadal? Déjamelo en los comentarios o compártelo en redes sociales.

13 de diciembre de 2022

Matos / Vega, surgió la magia

 

Cuando David Vega el pasado mes de Marzo me comento que Rafael Matos le había preguntado para disputar juntos los Challenger de Marbella y Madrid, conocedores de su talento, ambos coincidimos que era conveniente cerrar con él cuanto antes.

Su debut en Marbella no fue el esperado, perdieron 3/6 4/6 contra Nedovyesov / Qureshi. Antes de jugar en Madrid tenían que participar en el ATP 250 Marrakech inicialmente con partners diferentes aunque les cambiaron los planes al último momento a ambos así que decidieron jugar juntos. Empezaron perdiendo el primer set 2/6 contra Jebavy / Oswald que hacía presagiar de nuevo lo peor y probablemente de terminar perdiendo hubieran desistido de seguir intentando jugar juntos. Pero en el descanso antes de iniciar el segundo set cuando su rostro indicaba cual era su estado de ánimo intercambiaron unas palabras entre ellos que resultaron ser mágicas “llegados a este punto lo único que nos queda es intentar disfrutar, estar positivos y con la mejor energía  posible, es lo que controlamos”. Así que empezaron animarse, a soltarse, a disfrutar, a confiar,… y terminaron dando la vuelta al marcador ganando el segundo set en el tiebrak 7/6(3) y el supertibreak 10/6. 


Siguieron con esta buena energía el resto de la semana y terminaron ganando su primer ATP 250  juntos (tercero de Rafael y segundo de David) sin perder ningún otro set. Ganar en Marrakech les ascendió en la clasificación lo suficiente para entrar juntos en Roland Garros, así que decidieron seguir probando suerte al menos hasta que terminase este segundo Grand Slam de la temporada. 


En los torneos previos a Paris siguieron dando avisos de su buena sintonía; final Challenger Madrid, final ATP Munich y campeones Challenger Burdeos. En Roland Garros venciendo muy buenos partidos a destacadas parejas lograron llegar a cuartos de final en donde vendieron muy cara su derrota frente Arévalo / Rojer que terminaron ganando el Grand Slam francés.


Tal y como se fueron desenvolviendo los torneos se dio por sentado el seguir jugando juntos, a pesar de tener que afrontar la superficie quizás  más adversa para sus estilos  de juego, la hierba. Después de un pequeño descanso se prepararon a conciencia para ello,  haciendo los ajustes pertinentes y sorprendente siguió la magia Matos / Vega en pasto. Ganaron  el ATP 250 de Mallorca y llegaron hasta octavos de final en Wimbledon en donde perdieron en un gran partido de cuatro sets 6/4 4/6 3/6 4/6 contra Ram / Salisbury números uno del mundo en aquel preciso momento.


Antes de afrontar la gira americana de dura volvieron a tierra con la firme idea de mantener y consolidar los buenos resultados que habían cosechado en ella meses atrás y con mucho esfuerzo lo lograron, ganaron en el ATP 250 de Båstad, en una muy bonita final  6/4 3/6 13/11 a Fognini / Bolelli e hicieron semifinales en el ATP 250 de Umag.


Después de un corto respiro afrontaron la gira americana en hard court con mucha ilusión y mucho trabajo a pesar de que el cansancio empezaba hacer mella. Los resultados no se dieron; primera en el ATP 1000 de Cincinnati, primera en el ATP 250 de Winston-Salem y primera en el US Open. Fue un duro golpe, que visto ahora en perspectiva tal como se les dijo en ese momento les hizo aún más fuertes, marcándoles el camino a seguir y los ajustes a realizar en indoor hard.


Sin tiempo a las lamentaciones afrontaron la gira en indoor hard con la misma receta: trabajo y buena energía. Arrancaron en el ATP Metz en donde rompieron la agria racha de primeras aunque se quedaron con mal sabor ya que en cuartos recibieron la derrota más abultada del año 2/6 1/6 contra Nys / Zielinski que ya les habían vencido  en Winston-Salem 3/6 4/6, además sus sensaciones ese día en Metz fueron nefastas. 


En el siguiente torneo el ATP de Sofia el cuadro les volvió a enfrentar en semifinales contra Nys / Zielinski y a pesar de ceder su saque en los juegos iniciales, no se vinieron abajo, siguieron valientes y con su mejor energía proporcionándoles esta una vez más una victoria muy trabajada 7/5 5/7 10/5 que les devolvió a ambos la confianza necesaria para terminar levantando de nuevo el trofeo de Campeones (cuarto ATP 250 juntos) y la siguiente semana el de finalistas en el ATP 500 de Tokio.


Estos excepcionales resultados les permitió llegar al último torneo del año, el ATP 1000 de Paris con opciones de clasificarse nada más y nada menos que para el Master ATP Finales de Turín. Finalmente no lo consiguieron, perdieron en cuartos en el supertibreak con la pareja uno del mundo Koolhof / Skupski 7/5 3/6 6/10. Pero lograron terminar la mágica temporada como pareja 13 del mundo, que se dice pronto! Enhorabuena!


30 de septiembre de 2022

Gracias Roger y Rafael

Lo que sentí el pasado viernes viendo la despedida de Roger Federer como tenista profesional en el O2 Arena de Londres, precisamente en uno de los escenarios en donde le vi en directo, fue tan emocionante que decidí retomar mi blog y seguir compartiendo con ustedes de nuevo mis sensaciones y vivencias.


Como muchos sabéis tuve la suerte de poder vivir muy de cerca la etapa de Futures, Challengers y primeros ATP de Rafael Nadal, al acompañarle en ciertos torneos por allá el 2002, 2003, 2004 y 2005 con lo cual vi nacer quizás la mayor y más bonita rivalidad del mundo del tenis.  


En mi mente esta lo que me comentaba un joven Rafael horas antes de lo que sería su primer enfrentamiento con Federer, Miami Marzo 2004, que además cayó del lado del manacorí. O lo que me transmitió justo un año después tras perder la final de Miami en 5 sets, en lo que fue su segundo enfrentamiento.


No fueron pocas las veces que me escapé en coche desde Barcelona, bien pronto a la mañana, hacia Montecarlo para poder presenciar una final Federer vs Nadal (2006, 2007 y 2008). Sin duda esas batallas han sido uno de los mayores espectáculos deportivos de la época, que compensaban cualquier esfuerzo que uno tuviera que hacer para poder contemplarlo en directo.


Cada final entre ellos me tuvo en vilo fuera donde fuera y a la hora que fuera. Si me pillaba de Futures con el grupo de jugadores “Passion Talent Group” en donde había como es natural “Nadalistas” y “Feredistas” disfrutábamos haciendo una “porra” en donde incluso invitábamos a participar a todo aquel que se animase a plasmar un posible resultado final.


Australia Open 2019 fue la última vez que pude presenciar en vivo la elegancia y saber estar de Roger en un partido oficial. Jugaba turno nocturno y la verdad que a David Vega y a mi nos valió la pena esperar, sabíamos  que su despedida podía llegar en cualquier momento y había que saborear al máximo cada instante que el suizo permaneciese en la pista y así lo hicimos. Disfrutamos de una dura y psicológica batalla contra el australiano Millman que se decanto en el supertibreak del quinto set en favor del Suizo. Ambos mantuvieron el corazón de los australianos dividido en todo momento sin saber muy bien si preferían que ganase su compatriota o su ídolo.


Aunque es sabido que no está en los planes de Rafael hoy por hoy su retirada y en este sentido el mismo se viene reiterando, si bien es cierto que con la renuncia de Federer al profesionalismo se cierra para siempre un ciclo de enfrentamientos entre ambos que han marcado una época. Quizás al ser Rafael consciente de ello sintió una mayor emoción el viernes y probablemente nos abrió los ojos a todos, o al menos a mi, me dio que pensar y profundizar en de todo lo que implicaba la despedida de Roger Federer.


Ambos han expresado el respeto que se tienen y no solo como deportistas, si no que  también se valoran a nivel personal y no viene de ahora sino desde sus inicios. En la memoria tengo grabado la inicial sorpresa y posterior alegría que expreso Rafael cuando en Septiembre del 2005 en el coche oficial de regreso al hotel después de ganar la final del ATP de Pekín recibió un sms de Roger felicitándole por el Campeonato conquistado minutos antes. Detalles como estos demuestran con los buenos cimientos que se creó esta ejemplar relación, que ha enriquecido más aún si cabe la grandeza del deporte y del tenis en especial.


Gracias Roger y Rafael.